
Apenas transcurrido un mes desde la toma de posesión, quiero sin más dilaciones presentarme ante vosotros y ofrecerme, una vez más, para todo aquello que pudiera serviros. No es cuestión repetir aquí y ahora el Programa electoral con el que comparecí y me examiné ante todo el electorado. No obstante no está de más deciros que las Nuevas tecnologías, la formación inicial – con reforma profunda de la Escuela de Prácticas Jcas. y Forense - la continuada, para las que no escatimaremos nada, las infraestructuras y la disciplina y deontología (reducir al máximo, beligerantemente, el ya de por sí reducido foco de abogados indeseables, y que tanto daño causan a la profesión), serán los pilares esenciales sobre los que pretendo basar mi Decanato.
La presencia en la sociedad gaditana -y sus instituciones- a la que hay que explicarles el trabajo que se hace, por ejemplo en el Turno de Oficio- más de 2000 asistencias, cerca de 22.000 asuntos, en el 2006 -, la imprescindible alianza con la Universidad de Cádiz con vistas a la neonata y vacante Ley de Acceso a la profesión, el que en el IX Congreso Nacional de la Abogacía Española a celebrar en Zaragoza, en el mes de octubre de este año, nos nominen como sede para el Congreso del 2011, vísperas de la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812, en cuyo marco se insertaría, y mejor si lo convirtiéramos en Hispanoamericano, nuestro necesario espacio en la futura Ciudad de la Justicia, el impulso en la Biblioteca de modo y manera que acceda a sus fondos de el Letrado de Olvera o Ubrique, el de La Línea o el de Chipiona, que el que vive unos pasos de nuestra sede de la calle Tamarindos, el nuevo formato de las Fiestas Colegiales introduciendo la de Primavera, la “Banca colegial”, el estudio de la recreación de nuestra anciana Academia de Jurisprudencia y Legislación, abordar los retrasos en los Juicios, verdaderamente inaceptables, entre otros muchos, suponen unos objetivos por los que trabajar. Y ello, desde luego, sin abandonar el día a día, la máquina administrativa, con el apreciado trabajo de nuestros empleados que está siendo, sin excepción, auténticamente modélico. A ellos hay que ilusionarlos, estimo, en que pueden hacer carrera en su profesión, y procurar, si así no fuera ahora, que trabajen contentos y en aquella parcela en que sean más útiles al Colegio y a los ciudadanos.
El Colegio sirve para lo que sirve y está para lo que está-véanse la ley de Colegios profesionales y nuestros Estatutos-; para eso, no para más, pero tampoco para menos.
Pero llama poderosamente la atención la apatía, desidia, desgana, desinterés, abulia, de los jóvenes que no es nueva, ni de hace 8 o 10 años, y de ella no puede señalarse a nadie como responsable. Es cierto que todos hemos tenido épocas, de “pasar” del Colegio; algunos han “pasado” siempre y les basta con que sea una mera gestoría de servicios de Turno de Oficio, que las cuotas no suban y que el dinero que envíe la Junta no se demore, y si puede pagar más, pues mejor; les basta con que las impugnaciones de minutas- el estúpido “rayo que no cesa” (las costas colegiales del vencido en la impugnación hay que ponerlas en directa relación con la cuantía del asunto, y cobrarlas)-, se las informen pronto y favorablemente....No se dan cuenta que los profesionales libre no tenemos sindicatos, y que solo desde los Colegios fuertes, potentes, saneados económicamente, como el nuestro, se puede proteger a la profesión de la que vivimos.
Que el Colegio de Cádiz no tenga un Grupo de Abogados Jóvenes en condiciones-probablemente caso único en España – es de aurora boreal, y a su vez claro indicativo de un individualismo que no trae ventaja alguna. Y eso que el 85%, aproximadamente, el censo colegial no supera los cuarenta años. ¿Crítica?: por supuesto y la que se quiera, pero si es posible con un poco de rigor, mejor que mejor. Y si junto a la crítica hay un ofrecimiento de dedicar al Colegio dos o tres horas al mes, mucho mejor.
Invito, pues, a los jóvenes a que se integren en las Comisiones abiertas que se van a poner en marcha reestructurando las que ya había. Los invito a que-si quiera sea por propio egoísmo - aporten ideas, algo de trabajo- todos estamos “muy liados”- y a que dediquen algún tiempo a lo colectivo. Tampoco hace falta un esfuerzo descomunal, pero se objetiva que la carga, que, desde luego, nadie acepta sino libremente, recae siempre sobre muy pocos, y dentro de ellos, sobre pocos. Así es todo más lento, más cansino, más complicado.
Tendremos igualmente que buscar un hueco y una utilidad a los compañeros no ejercientes, ex funcionarios, jubilados, pues no deben ser solo un número, un No Ej. y una modesta cuota. Si lo desean y lo proponen, lo hallaremos.
Por mi parte, y a la espera de las tareas que se me asignen en el Consejo General y en el Consejo Andaluz, os reitero el ofrecimiento y os mando un cordial saludo, en nombre también, así me lo encargan, de los compañeros de la Junta de Gobierno en los que he encontrado un apoyo y unas ganas de hacer cosas estupendos, y a los que les agradezco su paciencia frente a mi impaciencia y a un cierto atosigamiento, casi acoso, al que a algunos, vengo tenazmente sometiendo. Gracias.
Pongamos todos el coraje en el la tarea, que no es poca; será lo mejor para nosotros, para nuestra profesión y para nuestros clientes, los ciudadanos a los que nos debemos y a los que no podemos defraudar. Una abogacía prestigiosa y prestigiada es unos de los índices que marcan los mejores niveles de una sociedad democrática, moderna, comprometida y solidaria. Más justa, en dos palabras.
José Manuel Jareño Rodríguez-Sánchez..
IImo. Sr. Decano .
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Revisión:
26 de febrero de 2008